Hola Pedro, mi nombre es Nicolás Beaumont, de Buenos Aires. Estoy haciendo un trabajo para el master de periodismo documental de UNTREF. 
El tema es el Minimalismo Digital en la Comunicación y Creación de Contenidos, y encuentro correlaciones importantes con el TecnoHumanismo. Me encantaría conocer tu opinión al respecto y entrevistarte, si es posible.

Nicolás: En pocas palabras, quienes predican por un “minimalismo digital” sostienen que la clave para vivir bien en un mundo de alta tecnología es pasar mucho menos tiempo usándola. Es una filosofía que reconoce un estado actual de cosas y propone un curso de acción a futuro. ¿Estás de acuerdo?

Pedro: Estoy en parte de acuerdo, yo diferenciaría entre uso y abuso, y dentro del abuso en hacerlo de forma consciente o inconsciente.

La tecnología digital es necesaria y define nuestro mundo actual. Bien usada tiene muchísimos beneficios, por lo que no creo que sea una cuestión de reducir el tiempo de uso de forma general. Habrá que estudiar los diferentes casos. Por ejemplo en mi situación hago un uso intensivo de ella porque es mi profesión, muchísimo conocimiento e información que manejo provienen del medio digital y dedico bastante tiempo a investigar, codificar, leer y escribir. En mi caso hago un uso que en buena proporción me hace tener la vida que tengo, que para mi es la mejor que he tenido hasta el momento.

Por otra parte estaría el abuso. Hay muchísimos estudios ya que hablan de la adicción digital, sobre todo en los jóvenes y el tiempo que pasan en las redes sociales. La mayoría de estos casos son inducidos por el mercado de la atención, se ha buscado la predictibilidad de la mente y se han estudiado muchísimos mecanismos inconscientes del comportamiento para retener a los usuarios el mayor tiempo posible, haciendo prácticamente nada, simplemente atienden el flujo de ruido digital constante como zombis atrapados en un carrusel repetitivo que perciben como un universo infinito y lleno de posibilidades.

En este segundo caso abogo por el TecnoHumanismo y la Tecnoeducación, por una parte regularía estos diseños oscuros creados en Silicon Valley, alentando a que se cambie la situación actual. Y por otro reeducaría en el buen uso de la tecnología a todos los que han desarrollado pautas inconscientes y son adictos digitales. A este tipo de usuarios sí que les recomendaría encarecidamente  un “minimalismo digital”  y reducir radicalmente el mal uso que hacen de la tecnología.

El problema es que tenemos en contra a las grandes corporaciones digitales. Tarea difícil se nos presenta en el horizonte. 😉

Reeducar a los que han desarrollado pautas inconscientes y son adictos digitales.

Nicolás: Sabemos hoy que las grandes plataformas y los videojuegos están específicamente diseñados para ser rentables propiciando la adicción de los usuarios que pasan tanto tiempo atrapados en las pantallas ¿Podrían contribuir los medios y los influenciadores a concientizar en el uso de la tecnología si utilizan las mismas plataformas que provocan la adicción?

Pedro: Bueno, esta cuestión está dirigida, jajajajajaja. Has empezado afirmando que eso es así y después formulas la pregunta. Podría no haber estado de acuerdo con el diseño que propicia la adicción. Pero en este caso sí que creo que sobre todo las redes sociales han sido diseñadas de esa forma. En cuanto a los videojuegos también, pero tienen una historia más larga y compleja. Además al ser ocio, hay una delgada línea ética, ya que el juego en sí lleva asociada una cierta dosis adictiva desde tiempos ancestrales y siempre ha estado en nuestra civilización.  

Respecto a la pregunta no creo que los Medios y los Influencers deban tener la responsabilidad de concienciar. Esta cuestión corresponde a la gobernanza en sus planes de Educación Ciudadana. Pero si algún medio o influencer quiere crear conciencia no veo porque no puede usar las mismas plataformas, de hecho sería actuar desde la herramienta para educar sobre la herramienta. Me parece adecuado.

Nicolás: Cal Newport, autor del libro Minimalismo Digital, releva estudios que muestran un aumento considerable en la última década de trastornos de ansiedad y depresión en adolescentes adictos a los teléfonos inteligentes y sostiene que en unos años darle un celular a un chico de 13 años será considerado similar a darle un paquete de cigarrillos. ¿Crees que vamos realmente hacia allí? ¿Qué medidas podríamos tomar?

Pedro: Sí que hay numerosos estudios que demuestran que realmente se ha usado un diseño oscuro que juega con la adicción. la dopamina, la atención, la completitud y otros muchos mecanismos de la mente. El objetivo que se ha perseguido es retener al usuario el mayor tiempo posible, ya que los modelos de negocio, sobre todo los publicitarios, lo demandan. Los trastornos patológicos empiezan a verse ahora, como el FOMO (Fear of Missing Out) y también se está viendo que no solo afectan al comportamiento y a la conducta sino incluso a la fisiología cerebral, como un debilitamiento del córtex orbitofrontal, donde se producen las decisiones a largo plazo más asociadas a la serotonina, en favor de una mayor actividad y fortalecimiento del núcleo accumbens y el cuerpo estriado, que dan prioridad la satisfacción instantánea y la producción de picos de dopamina.

Es complicado saber cómo revertir esta situación, Ya hay directivos del Silicon Valley totalmente arrepentidos que están impulsando iniciativas éticas para crear conciencia dentro de las corporaciones, y las propias compañías están creando grupos de trabajo éticos que incluyen a perfiles como sociólogos y filósofos para intentar encauzar este tema. Aparte existen proyectos para desarrollar una tecnología centrada en las personas que comienzan a funcionar en Europa, que está liderando el movimiento TecnoHumanista y la creación de una Ética Normativa en el desarrollo de la Sociedad Digital. La primera medida como ya dije es la reeducación, y con el tiempo esperemos que se acabe regulando y como has expuesto nos parezca una atrocidad lo que se hace con los adolescentes, al exponerlos a una actividad tan adictiva cuando empiezan a formar su cerebro. 

Nos hemos convertido en esclavos del medio digital.

Nicolás: Del mismo modo que hoy hablamos de comida saludable o alimentación consciente. ¿Hablaremos de tecnología humana, saludable o consciente?

Pedro: No lo dudo. Tendría que haber sido así, Google comenzó con su lema Don’t Be Evil, el mercado hizo que lo abandonara para poder seguir siendo competitivo. La base del pensamiento TecnoHumanista es reconducir las malas prácticas mediante la Ética y la Educación. En esta fase de transición no veo mal que marquemos esa diferencia hablando de Tecnología Consciente o Tecnología Ética, como ya ocurre con los Sistemas CyberÉticos, pero en el largo plazo la diferencia debería desaparecer, ya que toda la Sociedad Digital debería seguir el camino de la Ética y el Humanismo. No necesitaremos usar esos adjetivos.

Nicolás: ¿Por qué en la era donde más fácil resulta comunicarnos, más nos cuesta escuchar al otro y estamos perdiendo contacto humano? ¿Hay también una adicción a la distracción? ¿Realmente necesitamos conectividad constante para vivir? 

Pedro: En Standford se creó el Persuasive Lab, cuya línea de investigación principal versa sobre la captología, o arte de captar la atención del usuario, lo quiera o no.

Estas técnicas de laboratorio nos han sumido en una adolescencia digital sin fin. Nuestra sociedad gregaria es muy dada a la comparación y a los indicadores de resultados (puntos, niveles, clasificaciones). El entorno digital propicia una protección ilusoria que nos aísla y aparta de la vida real. La competición sin consecuencias reales forma una burbuja de satisfacción que refuerza la idea de que el mundo digital es más satisfactorio que el mundo real que nos rodea. De ahí la enorme atracción que tiene y sobre esto trabaja el Persuasive Lab.

Esta burbuja de aislamiento es la que nos aleja del mundo real, los jóvenes prefieren la comunicación digital a la directa, llegando a afirmar que la manera lícita de conocer gente es en las Apps. No lo hacen de otra forma, han perdido la capacidad social del contacto directo y espontáneo, necesitan la protección que el medio digital les brinda.

La adicción a la distracción la crea el nuevo capitalismo digital que es producto y productor de la aceleración generalizada. Intenta aumentar la productividad del tiempo para poder sacarle más valor. Una vez reducido el espacio, hay que ampliar el tiempo, comprimiéndolo, para crear un momento instantáneo e infinito. La aceleración ha sustituido el hábito por la atención y la satisfacción por la adicción. Los algoritmos son las herramientas de producción de esta economía de la atención, y están diseñados para mantenernos el mayor tiempo posible conectados al mundo digital y totalmente absortos y distraidos del mundo real.

Concluyendo, y desde un enfoque absolutamente TecnoHumanista, NO necesitamos conectividad constante para vivir, es más, NO es vivir humanamente el estar Always ON. Debemos reeducarnos y crear un nuevo TecnoAntropoCentrismo que recupere los verdaderos valores del Ser Humano, en un Segundo Renacimiento donde la Tecnología sea la que se ponga a nuestro servicio, y no tal como es ahora, dónde la mayoría de los habitantes del cyberespacio nos hemos convertido en esclavos del medio digital.